Sábado Santo

Mar 26

Sábado Santo

Sabado Santo, de Gloria, de Oración reflexiva y meditación 

Tras la muerte, el sábado santo nos va metiendo en una dinámica de la vida en la que reconocemos que Dios tiene derecho a callar. Que hay que convivir con aquellas situaciones en las que uno no encuentra respuesta, no encuentra sentido. Siempre queremos que Dios hable; incluso antes de hacer las cosas queremos saber su significado. El silencio del sábado santo nos homologa a todas las criaturas. Además, normalmente se encuentra a Dios después de muchas historias. Soportar, callar, vivir los silencios… hace vivir una fe adulta; es el Sábado Santo. Quienes acogen su silencio, con esperanza y fidelidad en las horas grises y rutinarias, son las gentes del sábado santo.

El día del sábado santo es un día en el que no hay mucho que decir. Es un tiempo de esperar cuando parece que hasta es lo menos sensato. Y tal vez desde ahí puedan cobrar sentido: La Rutina, la duda, el agobio, la soledad, el sin sentido, la paciencia, el cansancio, la vejez, el silencio, la pérdida.

 

Muerte de Cristo

Rev. D. Antoni CAROL i Hostench

(Sant Cugat del Vallès, Barcelona, España)

Hoy reina el silencio en toda la creación: Jesús yace muerto en el sepulcro. No hay celebraciones en los templos católicos: Dios —el Creador— realmente ha muerto por sus criaturas. ¡Misterio en el misterio!, ante el cual debemos postrarnos en actitud de adoración y sumisión.

En Belén, un Dios “con” y “en” pañales; en Getsemaní, un Dios estresado, hasta sudar sangre; en Jerusalén, un Dios juzgado, escarnecido y coronado de espinas; en la Cruz, un Dios muerto. Para amar hay que perderse: Dios —llegada la hora extrema, dispuesta por Él mismo— ha “perdido” la vida. Ninguna otra religión, nunca jamás, había predicado un hecho semejante. No hay otro “Dios” tan loco de amor como Jesucristo.

Santa María, Madre de Dolores: perdónanos. Tú cuidaste a Jesús durante más de treinta años. Pero cuando cae en manos de los hombres, apenas ha durado vivo unas doce horas… Ahora, milagrosamente, le tenemos —sufrido, muerto y resucitado— en la Eucaristía. ¡Mi vida será cuidarle!

El Papa Francisco nos dice:

Sábado Santo: “Es el día del silencio de Dios”, explicó. “Debemos hacer todo lo posible para que sea un día de silencio, como aquél Día, que fue el día del silencio de Dios”. “Jesús depuesto en el sepulcro comparte con toda la humanidad el drama de la muerte. Es un silencio que habla y expresa el amor como solidaridad con los abandonados desde siempre, que el Hijo de Dios reúne colmando el vacío que solo la misericordia infinita del Padre Dios puede llenar”.

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