Meditación de las 7 Palabras de Jesús en la Cruz

Mar 25

Meditación de las 7 Palabras de Jesús en la Cruz

Meditación de las 7 Palabras de Jesús en la Cruz

Primera Palabra:

“Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen” (Lc 23,34)

PERDÓN. Dios también me sigue perdonando hoy, por cosas que en mi vida destruyen, rompen, hieren a otros, a mi mundo… por mi pecado.

– ¿He sido perdonado?

– ¿He perdonado alguna vez?

– ¿Hasta qué punto creo que la gente puede equivocarse y seguir siendo digna de confianza?

Segunda Palabra:

“Hoy estarás conmigo en el Paraíso” (Lc 23, 43)

CONTIGO también, y si, en el paraíso… que no es un mítico edén, sino ese lugar en el que no habrá más llantos, en que las lanzas serán podaderas, el niño y el león jugarán juntos, habrá paz… a eso estamos llamados y el paraíso es paraíso cuando Jesús Padre, Hijo y Espíritu Santo este en el centro de nuestra vida.

– ¿Cómo VIVIR hoy en el paraíso?

– En este momento ¿a quién le podemos dar esperanza?

– ¿Cómo estar hoy con Jesús en el mundo?

Tercera Palabra:

“He aquí a tu hijo: he aquí a tu Madre” (Jn 19, 26)

APOYO. Alguien para acompañarte en las horas difíciles. Alguien que te sostenga en estos momentos trágicos. Alguien que comparta tu pérdida… y que también estará en las horas buenas, que llegarán. Alguien que te cuide y a quien cuides…

¿Ayudas a otros a afrontar los momentos difíciles?

¿Quién puede contar contigo?

Cuarta Palabra:

“Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?” (Mt 27, 46)

SOLEDAD. ¿Quién no tiene momentos de noche oscura? De depresión, de inseguridad, de absoluta incertidumbre… Esos momentos en los que parece que todas tus opciones han sido equivocadas, tiempos en que te muerde la soledad, el fracaso, la miseria propia y ajena. ¿Quién no se pregunta, tal vez por un instante fugaz pero punzante, dónde está Dios ahora? La duda no es inhumana, ni el enfado, ni el miedo… El reto está en no ceder, en no creer que todo ha sido una mentira. El desafío es no abandonar, no rendirse, no capitular en esos momentos.

¿Aceptas el que pueda haber momentos en que “no sientes” a Dios, y sin embargo, te atreves a seguir adelante con proyectos, compromisos y esfuerzos en su nombre?

Quinta Palabra:

“Tengo sed” (Jn 19, 28)

SED de “justicia, clama la joven utilizada en los burdeles del mundo”. “Pan”, pide el niño con la barriga inflada de aire y de hambre. Paz, exclama el testigo de atrocidades sin fin. Amor, pide el muchacho solitario por ser extraño. Casa, sueña el mendigo que duerme en un banco. Trabajo, suspira una joven que se siente fracasar. Libertad, escribe el presidiario, salud, recita el enfermo desde su cama… Voces de los dolores del mundo. Tu voz en la cruz recoge todos esos aullidos de la humanidad rota. Y no hay explicación. No hay sentido. No hay justicia. Sólo un grito más: ¡”Basta ya”!

¿A quién necesitas atreverte a escuchar?

¿Qué gritos escuchas tú? ¿Cerca? ¿Lejos? ¿Qué hacer?

Sexta Palabra:

“Todo está consumado” (Jn 19,30)

COMPROMISO. Ojalá pueda, a veces y en el final de nuestro andar terreno aun cargado de ingenuidad, mirar atrás y sentir que las cosas se van cumpliendo, y reposarme en ti.

– ¿Has caminado y cubierto etapas, sabiendo que el camino continua pero tus huellas están atrás?

Séptima Palabra:

“Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu” (Lc 23, 46)

SENTIDO. No sólo el día de la muerte, sino cada día. En este mundo que en todo busca seguridades, que en todo quiere tener salvavidas. En este mundo que me invita a tener siempre cubiertas las espaldas… quiero arriesgar por ti y tu proyecto y tu Reino. Quiero saberme confiado, atravesar tormentas o espacios serenos, sintiendo que en tus manos voy protegido. Que tus manos curan, acarician, sanan, acunan, sostienen… firmes y tiernas a la vez.

¿Qué está cumplido en tu vida?

¿Qué huellas vas dejando en los corazones de los tuyos?

¿Qué vas construyendo?

Viernes Santo, el sumo sacrificio de amor hacia nosotros que el Hijo de Dios hace para redimirnos, sanarnos y salvarnos de nosotros mismos. Sí, de nuestras bajas pasiones que nos pierden en noches oscuras y hondas caídas del alma. El mismo se hace siervo doliente y carga todos las miserias humanas, ofrece su inmaculada, excelsa y divina humanidad como cordero para el holocausto en expiación por nuestras iniquidades. Hoy deberíamos reflexionar y meditar –examen de conciencia- para hacer morir y sepultar las ignominias que por voluntad u omisión venimos haciendo, sintiendo ese dolor de corazón. Porque la justicia, la paz y el reino se da cuando se busca mas amar que ser amado. Porque es dando, que se recibe; Perdonando, que se es perdonado; Muriendo, que se resucita a la Vida Eterna. Amén. Dios Padre siempre esta saliendo a nuestro encuentro para llevarnos a ese su reino. Su hermano Omar.

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