Las Bodas de Cana: ¿Se acabo el vino de tu boda?, ¿Qué vino sirves a tu familia?

Jan 17

Las Bodas de Cana: ¿Se acabo el vino de tu boda?, ¿Qué vino sirves a tu familia?

Propiciar el encuentro con Cristo.

Las bodas son un encuentro especial en la vida de muchos. Para los “más veteranos”, padres, abuelos, es una oportunidad para recoger el fruto de la siembra.

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

Jesús, creo que así como transformaste el agua en vino, mi vida puede renovarse en esta oración, gracias a tu misericordia. No necesito decirte qué o cómo quisiera ser; como María confío en qué Tú sabrás qué hacer. Acepto con humildad tu voluntad.

Evangelio del día (para orientar tu meditación)

Del santo Evangelio según san Juan 2, 1-11

En aquel tiempo, hubo una boda en Caná de Galilea, a la cual asistió la madre de Jesús. Éste y sus discípulos también fueron invitados. Como llegara a faltar el vino, María le dijo a Jesús: “Ya no tienen vino”. Jesús le contestó: “Mujer, ¿qué podemos hacer tú y yo? Todavía no llega mi hora”. Pero ella dijo a los que servían: “Hagan lo que él les diga”.

 Había allí seis tinajas de piedra, de unos cien litros cada una, que servían para las purificaciones de los judíos. Jesús dijo a los que servían: “Llenen de agua esas tinajas”. Y las llenaron hasta el borde. Entonces les dijo: “Saquen ahora un poco y llévenselo al encargado de la fiesta”. Así lo hicieron, y en cuanto el encargado de la fiesta probó el agua convertida en vino, sin saber su procedencia, porque sólo los sirvientes la sabían, llamó al esposo y le dijo: “Todo el mundo sirve primero el vino mejor, y cuando los invitados ya han bebido bastante, se sirve el corriente. Tú, en cambio, has guardado el vino mejor hasta ahora”.

Esto que hizo Jesús en Caná de Galilea fue el primero de sus signos. Así manifestó su gloria y sus discípulos creyeron en él.

Palabra del Señor.

Reflexiona lo que Dios te dice en el Evangelio (te sugerimos leer esto que dijo el Papa)

«Las bodas son momentos especiales en la vida de muchos. Para los “más veteranos”, padres, abuelos, es una oportunidad para recoger el fruto de la siembra. Da alegría al alma ver a los hijos crecer y que puedan formar su hogar. Es la oportunidad de ver, por un instante, que todo por lo que se ha luchado valió la pena. Acompañar a los hijos, sostenerlos, estimularlos para que puedan animarse a construir sus vidas, a formar sus familias, es un gran desafío para los padres. A su vez, la alegría de los jóvenes esposos. Todo un futuro que comienza, todo tiene “sabor” a casa nueva, a esperanza. En las bodas, siempre se une el pasado que heredamos y el futuro que nos espera. Hay memoria y esperanza. Siempre se abre la oportunidad para agradecer todo lo que nos permitió llegar hasta el hoy con el mismo amor que hemos recibido.

Y Jesús comienza su vida pública precisamente en una boda. Se introduce en esa historia de siembras y cosechas, de sueños y búsquedas, de esfuerzos y compromisos, de arduos trabajos que araron la tierra para que ésta dé su fruto. Jesús comienza su vida en el interior de una familia, en el seno de un hogar. Y es precisamente en el seno de nuestros hogares donde continuamente Él se sigue introduciendo, Él sigue siendo parte. Le gusta meterse en la familia.

Es interesante observar cómo Jesús se manifiesta también en las comidas, en las cenas. Comer con diferentes personas, visitar diferentes casas fue un lugar privilegiado por Jesús para dar a conocer el proyecto de Dios. Él va a la casa de sus amigos –Marta y María–, pero no es selectivo, no le importa si son publicanos o pecadores, como Zaqueo. No sólo Él actuaba así, sino cuando envió a sus discípulos a anunciar la buena noticia del Reino de Dios, les dijo: “Quédense en la casa que los reciba, coman y beban de los que ellos tengan”. Bodas, visitas a los hogares, cenas, algo de “especial” tendrán estos momentos en la vida de las personas para que Jesús elija manifestarse ahí.» (Homilía de S.S. Francisco, 22 de septiembre de 2015).

Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama, agradeciéndole primero todo lo que tienes y luego cuéntale tus necesidades y predisponte a escuchar lo que el te propone, que será siempre lo mejor.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.

Durante la convivencia dominical, que me esforzaré en organizar, proponer a los miembros de mi familia que sugieran algún medio para vivir el Jubileo de la Misericordia como familia; votar para seleccionar el que la mayoría quiera practicar.

«La misericordia de Jesús no es sólo un sentimiento, ¡es una fuerza que da vida, que resucita al hombre!» (Papa Francisco)

Aplicación Teológica a la Vida Nuestra

Por el Dr. Omar E. Pérez y Romero

Juan 2: 1-11 (Las Bodas de Cana), Entender el cuidado maternal de María que esta atenta a nuestras necesidades espirituales y materiales, nos enseña a comportarnos como Ella, con bondad, cordialidad y disponibilidad hacia los demás y sobre todo con fe. Cómo Ella debemos aprender a como pedirle algo concreto a Jesús, y es solamente decirle que se ha “terminado el vino” en algún aspecto de nuestra vida que hay escasez o sequia, se nos ha acabado el vino de la esperanza, del amor, de la paciencia, del dialogo, de la compresión, del escucharnos, del dialogo, del perdón, del esfuerzo mutuo, de la fidelidad, del entusiasmo, de la alegría… Pedirle a Jesús no es empujar pretendiendo hacerle un chantaje  para realizar un milagro, algunos ofrecen condiciones como: “Si me haces este milagro yo hago esto”, condicionar a Jesús con cosas que podemos hacer con mayor o menor esfuerzo, y no esperamos que Él nos indique el que, como, cuando y donde, es un craso error. María nos enseña que pedir es “Confiar plenamente en su Hijo convencidos que Él sabe lo que conviene hacer”.

De María aprendemos en esta ocasión a hacer verdadera oración, a presentarle al Señor nuestras carencias y a aceptar con humildad su voluntad. Así como Cristo convirtió el agua en vino, toda nuestra vida, con su gracia, puede transformarse. Para ello, hay que llenar las tinajas hasta el borde, porque, el Señor espera que ponga a su disposición todo lo que tengo, que sepa dar el cien por ciento en todo lo que haga y que realicemos mi matrimonio, la familia, trabajo con perfección, etc.

¿Y no sucede algo así en loa corazones casados? Recordemos que  muchas veces servimos el mejor vino al principio –el mejor fruto de amor- y con el caminar del tiempo, servimos un diferente vino de amor, un vino malo. Sin embargo, ¿no podría darse también en nuestros corazones y en nuestros matrimonios el milagro de las bodas de Caná? El milagro de servir ahora nuestro mejor vino, nuestro mejor amor.

El agua se convirtió en vino cuando fue servido, no cuando estaba en las tinajas. El amor se convierte verdaderamente en amor cuando se sirve, cuando se manifiesta, cuando se demuestra. Los milagros ocurren cuando los esposos se entregan el uno al otro. Comparten lo que son y lo que tienen. Si el vino se hubiera quedado en las tinajas se hubiera convertido en vinagre amargo y nadie hubiera paladeado el mejor vino. De la misma manera, el amor que no se comparte, que no se demuestra, que no se vive, es un amor solitario, amargo, que no tiene el buen sabor del vino añejo, del amor de todos los años.

Es una necesidad urgente invitar a Jesús y a María para que su presencia nos devuelva el vino mejor, pero también la necesidad de nuestra actitud de conversión hacia la familia en la exigencia diaria de llenar la tinajas de agua hasta el borde, a la familia hay que darle lo mejor de nosotros y no las sobras, urge poner nuestros esfuerzo de llenar totalmente las tinajas, ser cada uno de nosotros el vino mejor.

Comprometámonos y digamos: Tratare hoy y siempre de servir el mejor vino… y encontraré que siempre hay soluciones… descubriré que el amor siempre es bien recibido y llena de paz y satisfacción al amado y al que ama. Al final de este milagro, el primero que realiza Jesús, su madre María, promotora del “mejor vino”, del mejor amor, vuelve al silencio para seguir sirviendo a los demás. “Servir es reinar”, palabras de S.S. Juan Pablo II. La Virgen María me da testimonio de este reinado de servicio en la sombra, sin buscar compensaciones, éste es el verdadero reino del mejor amor.

Un saludo y bendiciones.

Dr. Omar E. Pérez.

 ¡Esta última parte es en sí la “Reflexión Teológica”, entender lo que Dios te dice y llevarlo a tu vida diaria y a tu ministerio! ¡Felicidades por tu responsabilidad y entusiasmo!

 

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